Cuando escribí la anterior desde el Dublin Airport desconocía que mis padres me fueran a enviar un mensaje de texto diciendo:
- Hijo, hemos tenido problemas con el avión y no vamos a poder ir. Aplazamos para la semana que viene.
Allí me veía yo, sólo, tirado en un aeropuerto de una capital angloparlante y sin euros en el bolsillo -qué poco les pega la moneda, la verdad. El caso es que puesto a planear cuatro días de lo más aburrido por Dublín sólo, recibo un mensaje de un viejo amigo en mi teléfono móvil.
- Javi, te vienes al JDIFF? Abrazos, Collin.
Yo que hacía tiempo que no le veía -desde hace dos veranos que coincidimos en una fiesta en el Puerta de América de Madrid, le llamé y estuve hablando con él. Tras explicarle que estaba en Dublín [él ya lo sabía porque habíar recibido el anterior post en su teléfono-mail], me dijo que me invitaba a comer con sus padres -unos irlandeses que pegan muchas voces y que nada tienen que ver con su hijo, un chico educado-. A cambio, yo tenía que acompañarle al JDIFF (el Jameson Dublin International Film Festival) y echarle una mano ya que su representante -”una víbora que sólo le quiere por el dinero” según él- había cogido un virus “muy malo, muy malo”.
El caso es que al final pasé el fin de semana -que empezó el jueves- con mi coleguita Col, que así le gusta que le llamen. Estuvimos en la casa de Oscar Wilde -sí, el del retrato de Dorian Gray, un artista escritor y con más currículum que Isabel Gemio (que ya es)-, visitamos la casa donde vivió el creador de Drácula, el señor Stroker, y por supuesto, estuvimos en el festival y como parte del trato me pidió que le echara alguna foto en el momento que se acercaba a las fans histéricas -que no sólo las hay en España, por cierto. Durante la película me reconoció que estaba un poco cansado de actuar por la soledad de los hoteles y los aeropuertos, fíjatetú.
A la mañana siguiente, cuando nos despertamos, hicimos un día de lo más cultural. En la Science Gallery nos recibió el director del centro, un tal Michael John Gorman, quien nos enseñó una exposición de arte contemporáneo basada en obras relacionadas con la luz, el sonido y el color. Una muestra muy visual, pero que a Col no le gustó demasiado: “Estoy de artistas motivados hasta los coj…” Tiendas por Louis Vuitton, Boss y Diesel -cerradas por supuesto al público- y cena-fiesta en el loft de un viejo conocido suyo.
El resto me lo guardo, pero sólo os diré que él y el príncipe de Inglaterra, son muy amigos.
Escrito por encantadodeconocerme
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